Thursday, March 10, 2016

Una bomba de sesenta y cinco centímetros: el poder del bikini




Luego de la Segunda Guerra Mundial, en el mundo se sentía un aire de optimismo y creatividad a su máximo nivel, Diana Vreeland bajo su puesto como editora en Harper’s Bazaar sacudió al mundo occidental con una pequeña prenda que dejaba ver todo acerca de una señorita menos el apellido de su madre, había llegado el bikini.

Aunque el bikini ya había sido introducido en Francia en 1946, no fue hasta un año después que la visionaria, ícono y editora legendaria Diana Vreeland lo introdujo e impuso de moda en Estados Unidos. ‘‘El bikini es lo más importante desde la bomba atómica’’ solía decir la emperatriz de la moda. Comentario que era cierto por el impacto social que este tenía y que el mismo nombre bikini proviene de las prácticas de la bomba atómica por parte de los Estados Unidos en el atolón Bikini en el océano Pacífico.

Cuando las lectoras de Harper’s abrieron su edición de mayo, no pudieron creer lo que sus ojos estaban observando, era una modelo recostada mostrando mucha más piel de lo que debía, una fotografía tan limpia como escandalosa capturada por Toni Frissell, la cual en la actualidad sería realmente modesta, pero en aquella época nunca se había visto tal descaro, definitivamente el mensaje fue muy claro, una fotografía producida completamente por mujeres y para las mujeres. Era el tiempo de un cambio de guardarropa, se aproximaba la temporada del desnudo.

Los sesenta y cinco centímetros de tela que revolucionaron a la sociedad y consigo la sexualidad de la mujer,  evidentemente no se trataba de complacer los ojos del hombre, más bien era sinónimo de liberación de las cadenas que las sujetaban y que les hacía sentir como un objeto sin poder sobre ellas mismas.

No fue hasta 1962 con la aparición de la primera chica Bond que se vio verdaderamente el impacto del bikini en las playas de Estados Unidos, durante la revolución sexual de los años sesenta, la mujer se apoderó de su cuerpo de una manera irreversible para la historia, ahora se sentía más cómoda consigo misma y sabía que a partir de ese momento podía llegar hasta donde sus sueños se lo permitieran. Diana Vreeland fue un eslabón muy importante durante esta década, bajo su dirección en Vogue siguió rompiendo con todos los canones de belleza y estética de las revistas y pasó a ser de periodista a un ícono eterno de la moda. ‘‘Ella veía en las personas lo que estas aún no podían ver en ellas mismas’’ decía Anjelica Huston acerca de la editora, definitivamente Vreeland era una mujer arriesgada que no conocía el concepto de límites de ningún tipo y la responsable de llevar la genialidad de lo bulgar a las páginas de las revistas de moda.

‘‘No tienes que darle a las personas lo que quieren, tienes que darle lo que aún no saben que quieren’’, Tan acertada como excéntrica, en ese momento que se arriesgó a ver más allá de lo que efectivamente pasaba a su alrededor, llegó a crear el modelo de revista de moda aspiracional, la cual aún sigue siendo usada y uno de los motivos por el cual no han muerto las publicaciones de moda.


Muchos dicen que para viajar no necesariamente tiene que existir un movimiento físico de un lugar a otro, se puede llegar a lugares extraordinarios con los pensamientos, recuerdos y sueños, el viajar con los ojos fue precisamente el legado que nos dejó Diana Vreeland, el trasladarnos a otros mundos al pasar cada página de una editorial y la magia que sentimos al ver la moda en lugares que sólo podrían existir en nuestras mentes.


Referentes
Schuler, R (2006). Bikini. Disponible en: http://rsparlourtricks.blogspot.com.co/2006/10/bikini.html
Garced, K (2015). Fashion’s Diana Vreeland Moment. Disponible en: http://wwd.com/fashion-news/fashion-features/fashion-diana-vreeland-moment-10108707/
LeTrent, S (2012). Q&A: ‘Remembering the empress of fashion,’ Diana Vreeland. Disponible en: http://edition.cnn.com/2012/09/21/living/diana-vreeland/
Bhargava, J (2013). Diana Vreeland: The Eye has to Travel. Disponible en: http://jenniferfabulous.blogspot.com.co/2013/03/diana-vreeland-eye-has-to-travel.html
Diana Vreeland (2012) Spotted: The Bikini. Disponible en: http://legacy.dianavreeland.com/page/posts/op/read/id/93
Kiko Ribiero Films / Vevo (2010). Bikini Revolution- Documentary. Disponible en: https://vimeo.com/12471749

Thursday, March 3, 2016

El arte de vestir las mentes


Era un viernes y ya habían transcurrido dos años del comienzo de la Segunda Guerra Mundial cuando Carmel Snow suspiraba mientras sus ojos seguían las palabras impresas en la primera página de The New York Times donde se leía que Estados Unidos le declaraba la guerra Alemania, por un segundo el único sonido que se emitía en su apartamento era el de las gotas de agua que caía en el lavabo de su cocina, desconcertada su primer pensamiento fue que veintitres años no habían sido suficiente para la humanidad, las heridas aún no habían sanado por completo y nuevamente se encontraban en una guerra.

Como todos los días Carmel llegó a su oficina en la calle 57 alrededor de las ocho, donde se encontraban Diana Vreeland, Alexey Brodovitch y su fotógrafo favorito Martin Munkácsi, quienes como ella se sentían abrumados con la noticia. Mientras Alexey le presentaba los últimos detalles de la portada del mes a Carmel, se podía escuchar el temblar de las manos Munkácsi mientras sujetaba su cámara, cuyo en su mente pensaba en los días que fotografió a el ejército alemán y del otro lado del salón los ojos de Diana delataban su inquietud. Muchos pensamientos rondaban por la mente de Snow, no podía concentrarse, sus manos tan frías como el invierno de Irlanda y con la respiración muy acelerada, se afirmó a sí misma que la moda nunca desfallecería, no abandonaría el trabajo por el cual se había esforzado tanto, su vida y pasión.
Si fuese necesario dejaría sus medias de nylon para que fueran usadas como insumo por las fuerzas armadas, pero aún sin medias no dejaría de estar a la moda ni mucho menos dejaría sola a toda aquella lectora que dependían de Harper’s Bazaar.

Mientras con ansiedad revisaba todos sus memos y anotaciones que tenía sobre su escritorio exclamó sin titubear a su equipo, si no podemos vestirnos bien tendremos que vestir bien nuestras mentes, en ese momento supo que nada sería como antes, pero lo que no pudo anticipar fue que sus publicaciones quedarían como legado del tiempo más oscuro de la humanidad.

Hizo una pequeña reunión en la que exclamó con voz temblorosa que el contenido de las siguientes publicaciones no podía ser únicamente banal pero sin dejar de tener contenido de moda, no debía ser insensible con lo que les está ocurriendo a los esposos y hermanos de nuestras lectoras, pero no permitamos que Harper’s se convierta en otra publicación deprimente. Carmel sentía que era una gran responsabilidad pero estaba segura que era un desafío que su equipo podía llevar acabo.

El reto al que se enfrentaba era la aproximación de una escasez de indumentaria y de modistos, la moda tendría ocaciones de uso mínimas, pero no existiría una restricción que pararía el rumbo que desde hace dos décadas había comenzado en la publicación.
La ilusión se viviría a través del papel y Snow quería ser responsable de entregarles un poco de felicidad a las mujeres, a través de cada edición se manifestaba que el trabajo de este equipo no se enfocaba únicamente de producir imágenes atractivas con mujeres hermosas, se transmitía un mensaje, una atmósfera, cultura y hechos de la manera más agradable e innovadora posible.


Brodovitch tuvo un papel muy importante durante los siguientes cuatro años, el arte en las portadas tenía que seguir siendo atractivo pero con énfasis en la guerra y aunque la rivalidad entre Alexey Brodovitch y Alexander Liberman de Vogue era evidente Alexey nunca dudó de sus habilidades, comenzaba a sentir que realmente su trabajo estaba teniendo una trascendencia y un impacto en la sociedad y no permitía que las mujeres se deprimieran nuevamente.

El ambiente de la sociedad era tan impredecible que cada vez que salía una nueva edición, Snow no hacía nada más que caminar por las calles de Nueva York y ver como las mujeres se acercaban a los puestos de períodicos y veían la nueva Harper’s Bazaar, nerviosamente pensaba si les había gustado, si les parecía irrespetuoso o elegante.

Al día siguiente llegaba a la oficina y resumía con su equipo todo lo que había observado y proponía nuevas ideas para la siguiente edición, su visión era muy clara, la revista había llegado a un estatus tan alto que no volvería a tener si cometía un error o dejaba que la guerra la oprimiera.

Tuesday, March 1, 2016

La editora de su propia historia


El eco del pasado retumba en mis oídos, siempre aspiro a lo que el futuro traerá, pero al mismo tiempo me gusta ver hacia atrás y ver que nos ha llevado a estar en el presente que vivimos. La sociedad ha pasado por ciertos quiebres durante los últimos cien años, los fuertes se mantienen firmes, algunos otros se debilitan y los más débiles se quedan siendo simplemente historia. Para mí cualquier publicación puede durar una eternidad, sin importar las guerras que esta sufra, pero sin duda alguna necesita de un editor para lograr sobrevivir en el tiempo, una persona clave que sepa que hacer y cuando hacerlo.

Mientras se anunciaba que la Belle Époque había llegado a su fin, Vogue ya no podía enviar sus publicaciones al extranjero y los insumos se volvían más escasos, en este momento Vogue se encontraba en peligro de caer como Franz Ferdinand lo había hecho en Sarajevo. Se encuentra en una encrucijada, la primera posible solución sería que Vogue dejaría de informar desde Europa y se quedaría completamente incomunicada por los siguientes cuatro años, la segunda y la escogida por Condé Nast, fue crear una versión de Vogue británica, esta publicación llegaría de la mano de la editora Elspeth Champcommunal.

Durante la guerra los bombardeos eran incesantes, Elspeth debía buscar la manera de conseguir información para la publicación de la que ahora era responsable tal como el artista que debía esconderse en el Cabaret Voltaire para poder crear y expresarse libremente. La ironía que ahora yo pueda conseguir esta información a un solo click me hace recapacitar y preguntarme ¿qué tan cierta es la información a la que estoy siendo expuesta cada día?.
Aunque las décadas pasen, aún las personas creen que la moda no es relevante durante períodos de guerra, pero todas concuerdan que la comunicación es un pilar fundamental que nunca puede ser removido, creo profundamente que la moda es un medio de escape entre las adversidades, por medio de esta la sociedad se reinventa y expresa genuinamente lo que sus palabras no llegan a decir. Hoy no existirían los pantalones para mujeres, si la mujer no hubíera salido a las calles a trabajar, no se hubiese concebido la idea de un Consejo de Diseñadores de Moda de América o CFDA si Edna Woolman Chase no hubiese llamado a los costureros de Nueva York a crear moda americana, o una versión trasatlántica de Vogue si Elspeth Champcommunal no hubiese hecho un gran trabajo en Europa durante la Gran Guerra.

A veces me encuentro soñando despierta mientras leo las revistas de moda, pero este es precisamente el objetivo de las editoras, hacernos soñar y creer en un estilo de vida imaginativo, soñar con una fantasía mensual que se nos vende para decirnos lo que debemos ser y hacer. Fantasía que se veía reflejada durante la Gran Guerra en las portadas ilustradas de Erté para Harper’s Bazaar, período en que se redibujaba una sociedad en busca de fantasía, confianza y optimismo, un rediseño de las percepciones de la belleza y lo hermoso.

De cierta manera las publicaciones me dan el coraje que no tomaría por mí misma, me dan confianza en hacer lo que quiero, como en su época estas editoras lograron que las mujeres no temieran en robar prendas del guardarropa empolvado de sus esposos y les dieron la confianza de salir a las calles a trabajar y ganarse la vida por sí solas.
El trabajo de Edna Woolman Chase y Elspeth Champcommunal en Estados Unidos e Inglaterra respectivamente, constaba principalmente de mantener a las lectoras informadas del cambio social, estético y psicológico de la población mundial, pero sus trabajos llegaron a ser más que solo comunicación, llegaron a ser el pilar de los cambios que se verían en las siguientes décadas.

Con la rapidez en la que vivimos en la actualidad me es difícil creer que toda la información e imágenes que nos bombardean diariamente por medio de las plataformas de comunicación sean ciertas, que no sea más que manipulación para que sigamos consumiendo lo innecesario, que sigamos creyendo que lo que está del otro lado del océano es lo que necesitamos y queremos. Pero definitivamente siguen siendo el llamado del cambio de las sociedades, siguen siendo la expresión de lo que aún no percibimos.

ReferentesMonet, D (2015) Women and Fashions of the Early 20th Century - World War I Era - Clothing of 1914 – 1920. Disponible en: http://hubpages.com/style/Women-and-Fashions-of-the-World-War-I-Era-Clothing-of-1914-1920 Delis, D (2004)As Seen in Vogue: A Century of American Fashion in Advertising. Disponible en: https://books.google.com.co/books?id=MvilOZhaRkAC&lpg=PR67&dq=first%20world%20war%20fashion%20editors&pg=PR67#v=onepage&q=first%20world%20war%20fashion%20editors&f=false Balducci, T; Jensen, H (2014). Women, Femininity and Public Space in European Visual Culture, 1789–1914. Disponible en: https://books.google.com.co/books?id=cKAWBgAAQBAJ&lpg=PA105&ots=V5NTe1hU9b&dq=fashion%20editors%201914&pg=PA105#v=onepage&q&f=false Cochrane, L (2014). How the first world war changed women's fashion. Disponible en: http://www.theguardian.com/fashion/2014/nov/10/how-the-first-world-war-changed-womens-fashion Fellowes, J (2013). Julian Fellowes on the 1910s and How the Great War Changed the West. Disponible en: http://www.vanityfair.com/culture/2013/10/julian-fellowes-on-the-1910s